¿Hay gente más predispuesta a la creatividad que otra? Indudablemente sí. Si queremos analizar las razones de nuestros bloqueos, me parece fundamental partir de esta idea. Suponiendo que nazcamos en igualdad de condiciones biológicas (las cuales ya de por sí tienden a limitar nuestra creatividad), desde nuestro nacimiento nuestra educación y contexto serán los mayores condicionantes que determinarán de forma fundamental nuestro desarrollo de la capacidad creativa.
¿Por qué nos bloqueamos, entonces? Se podría decir que ni nuestras condiciones biológicas, ni nuestras condiciones sociales o culturales tienden a favorecer la creatividad.
En primer lugar, el pensamiento humano está diseñado para no ser creativo. Me explico: en resumidas cuentas, la organización del pensamiento en nuestro cerebro se dividiría entre el pensamiento vertical (el cual crea patrones de conducta y adapta las novedades a lo ya conocido) y el pensamiento lateral (explora nuevas y diferentes soluciones para un mismo problema). Nuestro pensamiento está diseñado para escoger siempre la ruta más eficaz (economizar esfuerzo y tiempo), y se organiza en categorías, de forma que las categorías más utilizadas serán las que se colocarán en los posiciones más accesible de nuestro pensamiento. El pensamiento lateral por el contrario se explora cuando desarrollamos diferentes conductas para conseguir un mismo objetivo. Explora nuevos enfoques alternativos que, aunque no estamos acostumbrados a usar, pueden ser tanto o más eficaces que los evidentes. En definitiva, ambos son complementarios y necesarios, ya que mientras que el primero selecciona la información más relevante, el segundo explica las conductas creativas de las personas.
Sin embargo, su desarrollo no siempre se potencia, y nuestra mente es muy susceptible de influencias externas que lo limiten: las restricciones a la creatividad que se nos imponen tienen mayor efecto si se nos imponen desde una edad temprana y a medida que se hacen más frecuentes.
Pero volviendo a la pregunta inicial, es innegable que también otro tipo de factores externos e internos influirán en que nos bloqueemos en mayor o menor medida, y con diferencia de unas personas a otras. La presión, los límites de tiempo, la imposición de trabajar sobre un tema determinado… Pero también son muy importantes aspectos internos de nosotros mismos como la autoestima o la frustración con resultado de nuestro trabajo. Esta última me parece especialmente interesante, ya que muchas veces determinadas ideas o conceptos fluyen en tal medida en nuestro pensamiento que el problema está más en que éstas sean difíciles de plasmar (requerirán mucha más fluidez a la hora de expresarlas con palabras o materialmente) y no que la idea en sí misma no merezca la pena. En definitiva, por muchos impedimentos externos que limiten nuestra creatividad, a la hora de impedir los bloqueos y ser creativos la última palabra la tenemos nosotros.